lunes, 16 de noviembre de 2009

Gentilicios y regionalismo

Una vez más, el deporte le ha dado motivos de satisfacción a esta tierra que, sin embargo, todavía debe tolerar que sus hijos hagan diferencias a la hora de llamarse potosinos.

Tras una deslucida celebración del 10 de Noviembre en la que no recibimos ni siquiera un regalo digno, dos proezas deportivas nos devuelven la sonrisa pero, al mismo tiempo, nos invitan a pisar tierra.


Por una parte está la clasificación de Real Potosí a la semifinal del torneo Play Off. Es cierto que el equipo lila ya nos tiene acostumbrados a llegar a instancias finales en los campeonatos nacionales de fútbol pero el partido de ayer era diferente porque, de ganar en los 90 minutos —como efectivamente sucedió—, iba a enfrentarse a su ex arquero, Hugo Suárez, un “ataja-penales” temible también por sus tiros libres. Se superó ese escollo y hay razones para celebrar.

Lo de Oscar Soliz es histórico. Desde 1977, nuestro país no había visto el brillo del oro en la disciplina del ciclismo. El último —y hasta ayer el único— en conseguir semejante lauro fue el siempre recordado Edgar Cueto quien, como Soliz, tenía la ventaja de competir de local. Se trata, por tanto, del segundo oro para Bolivia en el ciclismo bolivariano pero, en lo que a nuestra región respecta, es el primer oro para Potosí.

Por elementales normas de redacción periodística, una persona tiene que ser identificada por su nacionalidad en una nota en la que aparecen personas de diferentes países. Así, en el caso de Soliz, este aparece como boliviano, que es lo que corresponde. Bajando un peldaño en la interpretación geográfica periodística, una persona es identificada con el gentilicio que corresponde a su Departamento, distrito o provincia cuando se la menciona en una nota nacional que incluye a otras que nacieron en diferentes lugares. Así, cuando hablamos de un campeonato nacional identificamos a cruceños, chuquisaqueños, paceños, potosinos, etc.

Oscar Soliz nació en Villazón, capital de la provincia Modesto Omiste del Departamento de Potosí. Para uso nacional, él debe ser identificado como potosino y su origen villazonense es parte del entorno de la nota. Sin embargo, lectores de Villazón y algunos del exterior escribieron en el website de el Potosí pidiendo que se haga notar la cuna del ahora insigne ciclista.

Se trata de un pedido legítimo pero que, a la hora de la práctica, no condice con las normas básicas de redacción periodística.

Si estuviéramos hablando de un campeonato departamental, en el que las representaciones son provinciales, entonces la norma prevalente serían los gentilicios regionales pero este no es el caso.

Además, tenemos razones para sospechar que, más allá de la legitimidad de esos pedidos, detrás de algunos de ellos se esconde ese afán de divisionismo que caracteriza no sólo a los potosinos sino a todos los bolivianos.

No podemos olvidar que, en el sur de nuestro Departamento, existen tupiceños y villazonenses que se resisten a llamarse potosinos y aún hoy en día se endilga a Víctor Agustín Ugarte el negarse a utilizar el gentilicio departamental para optar por el regional. En el norte están provincias que alguna vez hablaron de crear un nuevo Departamento y las del sudoeste también se sienten demasiado desatendidas por la capital y no siempre manejan discursos de unidad.

Hay razones para justificar esas poses. El centralismo provocó la desatención de todas nuestras provincias y hasta el mismísimo Soliz se quejó recientemente de no haber recibido suficiente apoyo en su preparación como ciclista.

Sin embargo, es bueno hacer notar que este mismo fenómeno se advierte en los demás Departamentos. En el caso de Edgar Cueto, por ejemplo, se nos aclaró que es quillacolleño cuando se preguntó si era cochabambino.

Lo que pasa es que no sólo en Potosí sino en todo el país existe el criterio de la división como si esta fuera la panacea que nos ayude a superar un centralismo que, mejor manejado, quizás hubiese tenido otros resultados.

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